Dios es
nuestro amparo
y fortaleza,
nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Salmos 46:1
Señor,
en estas fechas en que volvemos a recordar la partida de nuestro ser querido, vuelven las lágrimas a caer como perlas al vacío. Pero nuestro amor es tan grande hacia ti que no cuestionamos nada, está contigo. Tú le cuidas como si le cuidásemos aquí en la tierra. Segur@ estoy que ya no deseas que le lloremos. Entra en nuestros corazones y danos la paz que sólo tu amor nos proporciona.
Mientras viva en nuestros corazones sólo su cuerpo se fue, porque su esencia la guardo aquí, en un rinconcito de mi ser, y eso nunca morirá. Gracias Señor por darme esta paz en tiempos difíciles.