Una vez temí que jamás encontraría
a alguien a quien querer de verdad,
quería alguien perfecto, al menos para mí.
Una manera especial de hablar,
una forma sincera de escuchar
sin temor de reír ni de llorar
ternura, comprensión, alegría y estímulo...
¡Alguien que llenara mi corazón de dicha!
Creo que esperaba mucho ¡pero tenía fe!
y creía que algún día
el encanto particular de alguien
transformaría toda mi vida.
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